sábado 10 de enero de 2009


Una nube espesa cubria mis ojos y mi corazon. Tan espesa que no me permitia ver nada, oir nada y lo unico que llegaba a sentir era el latido contra mi pecho a causa del miedo que sentia, de nuevo. ¿Como hago para desaparecerla de una vez por todas? Me preguntaba a mi misma. El problema era que esa no fue la primera vez que me lo habia preguntado, mi corazon vivia en niebla permanente y lograba llenar mis oidos y mis ojos de ella; sin poder ver nada. Sin saber si avanzar por el miedo de caer en algun precipicio que no supiera que ahi estaba... al menos no queria caer otra vez.

Tantos precipicios en los que cai, tantas rachas de viento con las que me deje llevar, tantos falsas praderas llenas de vida... tanta mentira. Pero cada vez que decidia dejarme llevar por alguna señal que aparentaba ser buena, al final solo era un espejismo y caia otra vez en el precipicio. ¡¿No hay nadie que quiera salvarme de esta tortura continua?! ¡¿No hay algun lugar donde me pueda sentir segura y no estar aterrada?! Sollozaba entre lagrimas mientras no veia otra cosa mas que la espesa niebla acompañada de su mejor amigo: el frio desolador, ese frio que me helaba el alma, que me hacia sentir tan debil y quebradiza. Ese frio que hubiera dado cualquier cosa con tal de desaparecerlo, de transformarlo en calor.
¿Que podia hacer entre la espesa niebla que cubria mis ojos? Solo sentarme y esperar a que pudiera ver mas claro y poder ver, pero era imposible. Llevaba tanto tiempo entre la niebla que al final mis ojos se acostumbraron a la ceguera, dejando que en mi corazon reinara el frio.
Pero cuando ya estaba cerrando mis ojos a la luz cansados de ver solo cosas borrosas y sin sentido, senti algo que nunca habia sentido, algo que me hizo sentir viva de nuevo. De repente, una sonrisa ocupo mi cara, aunque el temor no desaperecio del todo; era temor a lo desconocido, a confiar de nuevo en que la niebla desapareceria, a que saldria el sol y calentaria mi corazon de nuevo. No queria ilusionarme. NO. Ya habia tenido suficiente todo este tiempo.

Sin embargo, esa fuerza, que me tomo desprevenida y no sabia como afrontar, me tomo de la mano y me empujo arrastrandome a un lugar que desconocia. Poco a poco fue desapareciendo la niebla, la tierra seca y desolada se convertia en colores llenos de vida: el verde pasto, las flores rojas, las mariposas y abejas; el cielo -hasta ese momento gris y oscuro- empezaba a cambiar de tonalidad hacia el celeste lleno de pajaros revoloteando felices y libres. Inspire ondo para guardar en mi mente toda la variedad de olores que mi nariz pudiera conservar, guardaba cada detalle que mis ojos -en ese momento desorbitados- pudieran ver. Tenia miedo de no volver a sentir en mi piel esa suave brisa de primavera, cargado de aromas. Total, ya habia pasado mil veces por eso. Sabia que iba a terminar como siempre: cayendo por un precipicio, volviendo a la niebla y el frio.


Cuando en mi cabeza se cruzo ese recuerdo tire de mi mano para soltarla de aquel ser que parecia tan perfecto, era una fantasia mas. ¡BASTA! ¿Tanto cuesta entender que no quiero seguir peleando por algo que no va a llegar nunca? Le espete a gritos, casi histerica. Pero aquel ser, fuera lo que fuera, me tomo las dos manos parandose frente a mi y me dijo: ¿Me dejaras demostrarte que solo quiero llenar tu vida de colores y felicidad? En ese momento senti que mi corazon volvia a estallar en latidos, evidenciando que estaba totalmente nerviosa... aunque... feliz. ¿Feliz? ¿Que era eso? Lo unico de que estaba segura que nunca ninguna otra persona me habia hecho sentir tan segura y confiada (aunque mi confiaza ya la habia desparramado por todos los que me prometieron lo mismo). Pero no... era algo distinto lo de ahora, algo que sabia que no me haria daño, que me sacaria del tormento de vivir entre nieblas y sin calor. ¿Que mas podia pasarme? Ya sabia muy bien lo que podia pasarme pero no me importo. Asenti a su pregunta...




Ojala pudiera describir con palabras lo que vivi desde aquel instante, lo tengo y lo voy a tener grabado en mi mente toda mi vida y toda su vida tambien porque no pienso separarme de aquel ser que hizo que nunca mas pisara mis temibles nieblas e hizo que el frio desapareciera por completo.
Aunque, mejor dicho, si puedo describirlo en una sola palabra. Pocos la entenderan y sabran darse cuenta de que hablo pero eso que me hizo sentir tan llena de vida y cariño. Eso, se llama: AMOR.




Para el que hizo que mi mundo estuviera
lleno de flores y colores.
Te amo hasta la eternidad.




viernes 9 de enero de 2009

Decisiones

¡Cuántas cosas daría por volver el tiempo!
¡Cuántas cosas cambiaría!

Llegas a un punto de tu vida que te das cuenta que son muchas veces las que te has dicho esto, tantas que, tal vez, ya perdiste la cuenta. Pero algo es seguro, en ese momento solo pensaste las decisiones del pasado que repercutieron en el futuro.
Las decisiones nos hacen crecer, madurar y pensar; pensar en las cartas que tenés sobre la mesa y que tal vez te las barajaron mal pero no te quedan otras. Tenés que decidir pensando en lo que te va a tocar cuando tomes el tren de esa decision, ese tren en que te subís pero no sabes si el destino es bueno o malo. Solo trataste de predecir lo que podría pasar, teniendo en cuenta muchas cosas: vos mismo, tu amor, tu familia, tus amigos, todo.

Cuando llegas a la estación y tomaste la decisión equivocada, te quedas varado ahí... sin saber que hacer. Sin saber si tomar otro tren que te lleve a otra estación segura o tal vez te lleve a otra peor. Esa incertidumbre que te deja clavado con mil preguntas en la cabeza... ¿Por qué tomé este? ¿Qué habrá sido del otro tren que podría haber tomado? ¡Cómo lo cambiaría! Por momentos sentís que te tenés que quedar en ese tren sin salida, en el infierno de la decision que tomaste, autocastigandote por haber elegido mal y haber terminado así; aveces acarreando a muchas personas atrás sin querer. Pero, sin saber cómo ni por qué, decidís tomarte el próximo tren que te lleve, quizás, a un buen destino, al que crees que sigue en la baraja de posibilidades.

Pero ese tren te lleva a otra peor, te lleva a un puerto donde tenés que tomar el barco de tu decisión. Pensás que por fin decidiste lo mejor pero no... el barco te dejo tirado en la mar y sin un puerto donde parar a descansar, a pensar y meditar. Sin ese puerto que tuviera la respuesta y el camino a seguir. Te sentís solo e infeliz; desagraciado e inútil.
¿Tanto cuesta llegar al buen puerto? Te preguntas mil veces y seguís navegando en el mar sin ver horizonte ni nada donde se vea tu destino.


En un momento, te paras a pensar... ¿Como llegue hasta acá? ¿Como empuje ese tren solo y como muevo este barco que no se donde me lleva? Entonces, por fin, te das vuelta y ves a todas las personas que estuvieron desde un principio con vos, apoyándote mas allá de todos los errores que cometiste, en todas las estaciones donde paraste, en todos los puertos donde estuviste. Esas personas movieron tu tren, tu barco; estas fueron tu motivación a ir el buen camino y las ganas de levantarte y seguir buscando. Estas personas fueron tus hélices y motor; tus rieles y ruedas. Tal vez nunca pensaste que podrían aguantarte hasta ese limite, que iban a estar acompañándote donde sea y tomaras la decisión que tomaras. También te das cuenta de todas esas personas que solo estuvieron con vos en las buenas y cuando de verdad necesitabas un apoyo y motivación nunca estuvieron.
Pero esas personas siempre van a estar con vos...